Discurso presidencial en el marco de la conmemoración del 171 aniversario de la Batalla de la Arada y el Día de las Fuerzas de Tierra

Feb 2, 2022

Inicio felicitando a las fuerzas de tierra por su aniversario, aniversario que nos obliga a recordar que hay un hecho histórico conocido como “Batalla de La Arada”, en el que guatemaltecos llenos de amor a su tierra combatieron como héroes y triunfaron. No solamente fue una estrategia brillante del comandante, sino fue el resultado del arrojo y la valentía de sus soldados que, aun en desventaja numérica, hicieron frente a esta adversidad.

En el mantenimiento de la paz y la seguridad, ustedes han contribuido actividades distintas a la guerra, pero vitales e igualmente de alto riesgo, por lo que demandan valor, entrega y sacrificio. Debemos reconocer que las acciones que ustedes realizan contribuyen al desarrollo de la población.

Recientemente he mencionado el fortalecimiento de nuestras fuerzas de aire, mar y tierra del Ejército de Guatemala que nos hemos propuesto llevar a cabo dentro de los cuatro años del ejercicio de mi mandato y los cuales hemos venido cumpliendo a satisfacción; hacer de nuestro ejército un ejército fuerte, un ejército no solo valeroso porque ya lo es, sino un ejército dispuesto a luchar por mantener la paz, la democracia, pero sobre todo participar en el desarrollo social de nuestro país.

En la fuerza de tierra, nuestra meta es fortalecer sus capacidades, disminuir sus deficiencias, principalmente en cuanto a la movilidad terrestre, pero medularmente es mi intención en este fortalecimiento institucional dejar las bases conceptuales para el empleo de estas capacidades en beneficio de la nación, es por ello que para estos dos años que restan de mi administración las acciones derivadas del concepto del empleo del poder militar de la nación enunciado por el general Reyes deberán ser incluidas en la Política General de Gobierno como acciones estratégicas, con el único objetivo de mejorar la gobernabilidad del país para una convivencia en paz y armonía que permita la inversión y el empleo en el marco de la gobernabilidad y la seguridad en desarrollo.

Hoy, permítanme decirles que hay naciones que se enfrentan por el control geopolítico del mundo y nosotros estamos inmersos en medio de esa batalla ideológica, pero dentro de ello, hoy hago el llamado a la unidad del Ejército, a que mantengamos la paz, la gobernabilidad, pero sobre todo la democracia en nuestro país. Que no vengan a imponernos ideologías que son extrañas, que no vengan a decirnos lo que tenemos que hacer. Como comandante general del Ejército, mi responsabilidad es velar por que la soberanía sea un hecho que se practique todos los días, soberanía que es violada por el crimen transnacional, soberanía que es violada por los coyotes que arriesgan la vida de miles de personas para tratar de llegar a un sueño que jamás se les va a poder cumplir, soberanía que es violentada con imposiciones de naciones que nos quieren hacer y las cuales no vamos a permitir.  Ustedes, soldados, están a punto de entrar no a la Batalla de La Arada, sino a la batalla de la paz, de la preservación de la democracia.

Me siento orgulloso de ser parte del mando de esta institución que se hace grande con cada una de las buenas acciones de ustedes. Hay defectos, sí, hay acciones equivocadas por supuesto en algunos de sus integrantes, pero ello no desmerece en absoluto que ustedes son la fuerza y la vida de este país. Soldados guatemaltecos, fuerzas de tierra, dentro de dos años, si Dios me lo permite, cuando abandone el puesto de comandante general del Ejército y Presidente Constitucional del país, habré dejado tras de mí un ejército más fuerte, un ejército más numeroso, pero sobre todo un ejército promotor de la paz, la democracia y la responsabilidad de preservar la vida de los guatemaltecos.

Que Dios los bendiga, los acompañe en todas y cada una de las tareas que a diario enfrentan, como lo dijo el capellán, que su espíritu se mire envalentonado con las acciones por las cuales ustedes arriesgan la vida por la población. Gracias a muchos de ustedes hoy tenemos 13 millones y medio de personas vacunadas; hoy, gracias a ustedes hay gente que ha recibido comida en los momentos difíciles de las tormentas o de la pandemia. Hoy, gracias a ustedes hay familias guatemaltecas que tienen tierra para producirla porque ustedes la preservaron; hoy, gracias a ustedes nuestro país vive en una paz que no se vivía años atrás; hoy, gracias a ustedes podemos decir que esta nación es pequeña en territorio, ¡pero es grande en corazón! y no vamos a bajar la cabeza ante nadie y vamos a hacer que se respete este país, porque tenemos un ejército que está haciendo que la paz, la democracia, sea respetada todos los días. Que Dios bendiga a las fuerzas de tierra, pero especialmente que ¡Dios bendiga a Guatemala!