Hospitales temporales, abastecimiento de pruebas y adquisición de vacunas han sido algunas de las medidas adoptadas desde que el virus llegó al país.

El viernes 13 de marzo de 2020 se registró el primer caso de coronavirus (COVID-19) en Guatemala, no obstante, el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) se declaró en alerta nacional desde el 3 de febrero de ese año.

Asimismo, a partir del 17 de febrero se inició a realizar pruebas para detectar la enfermedad. A pesar de que no se contabilizaba ninguna persona con el virus, el Ejecutivo decidió accionar ante su ingreso inminente.

“Se están adecuando las instalaciones para que estemos preparados y tener una infraestructura hospitalaria de una manera sin precedentes, con el propósito de enfrentar la crisis”, dijo en esa ocasión.

Este nosocomio se inauguró el 24 de marzo y hasta la fecha continúa abierto y atendiendo a personas con el virus.

En tiempo  récord, bajo las instrucciones del presidente Alejandro Giammattei se construyeron otros cuatro hospitales temporales. Esto permitió garantizar la atención de pacientes en todas la regiones del país.

Decretos para garantizar recursos

Posteriormente, el 1 de abril el mandatario sancionó cuatro decretos relacionados con la emergencia por el COVID-19. El objetivo de estos documentos fue garantizar que el Estado contara con aspectos legales, financieros y sanitarios para combatir la enfermedad.

El 11 de abril anunció que se ejecutarían 10 programas de apoyo para la población, relacionados con la entrega de alimentos, asistencia económica, alimentación escolar, créditos para capital de trabajo y protección del empleo.

En ese sentido, el programa Fondo Bono Familia benefició a alrededor de 2,5 millones de familias con tres aportes económicos desde el 18 de mayo del 2020.

Tal apoyo fue reconocido internacionalmente por entes como el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef). Este destacó que los programas implementados constituyeron un importante bastión para la economía familiar durante la crisis.

Además, se cambió la modalidad de entrega del Programa de Alimentación Escolar. Usualmente, a través de la iniciativa los estudiantes reciben alimentos preparados en los centros educativos, pero, derivado de la suspensión de clases, el Ministerio de Educación entregó alimentos no perecederos y frescos a los padres de familia o encargados para que se prepararan en los hogares.

De igual manera, según el Ministerio de Finanzas, se otorgaron 400 millones de quetzales a micro, pequeñas y medianas empresas (Mipyme) a través de un fondo creado por la emergencia.

En cuanto al Fondo de Protección al Empleo, la cifra entregada fue de mil 850 millones de quetzales, que se entregaron a las personas cuyos contratos de trabajo fueron suspendidos.

Más hospitales temporales

Además, otros tres hospitales temporales para la atención de pacientes con coronavirus se habilitaron. Estos son el de Petén, que se habilitó el 6 de junio; de Zacapa, que se inauguró el 14 de junio, y de Santa Lucía Cotzumalguapa, que entró en funcionamiento el 1 de septiembre.

A todos estos esfuerzos gubernamentales se les suma la instalación de la Comisión Presidencial de Atención a la Emergencia COVID-19 (Coprecovid), el 25 de mayo. Esta entidad tuvo el objetivo de prevenir, contener y mitigar el coronavirus. También de fortalecer el sistema de vigilancia y control de los riesgos de salud.

Como resultado de la instalación de la comisión, en Guatemala se fomentó la descentralización de pruebas de coronavirus, se trabajó la estrategia de centros de atención respiratoria y se diseñó una estrategia de encajonamiento del virus.

También se estableció el tablero de situación COVID-19 en Guatemala, que se presentó el 18 de julio y que se continúa utilizando hasta la fecha. Esta herramienta contiene la información sobre los casos reportados en las últimas 24 horas, así como los que se registran desde el 13 de marzo de 2020. De igual manera, da cuenta de la incidencia acumulada, la tasa de mortalidad y la cantidad de pruebas realizadas.

Por otra parte, la Coprecovid también contribuyó a la creación del semáforo de alertas de seguridad sanitaria, que comenzó a funcionar el 27 de julio. Esta plataforma fue fundamental para la apertura gradual de Guatemala y para establecer el tipo de actividades que podían realizarse en cada municipio.

Entre las actividades que rige el semáforo están el transporte público, centros comerciales, restaurantes, iglesias y templos, mercados y supermercados, entre otros.

Vacunas contra el coronavirus

La creación de un cuarto frío se anunció en el último bimestre de 2020 y se inauguró el 15 de diciembre.

Esta unidad se creó en el Centro Nacional de Biológicos con el objetivo de ser el lugar que almacenaría las vacunas contra el coronavirus que Guatemala adquiriría por medio del mecanismo COVAX. Para la creación del cuarto frío, el MSPAS invirtió 1,7 millones de quetzales.

Además de este cuarto, el Gobierno preparó el Plan Nacional de Vacunación contra la COVID-19 y lo presentó el 9 de febrero de 2021.

Dicho plan contempla cuatro fases; la primera pretende mantener la integridad del sistema de salud; la segunda, disminuir mortalidad y carga de la enfermedad; la tercera, reducir el impacto socioeconómico y proteger la continuidad de los servicios básicos y la cuarta, evitar la carga de la enfermedad.

En ese sentido, Guatemala recibió el primer lote de vacunas contra el coronavirus por medio del mecanismo el 11 de marzo de 2021. El lote contenía 81 mil 600 dosis del inmunizador, que se aplicarán a 40 mil 800 personas.

No obstante, previo a este primer envío, el país recibió dos donaciones. La primera provino del Gobierno de Israel, que consistía en 5 mil dosis de la farmacéutica Moderna, mientras que la segunda la otorgó la República de la India y constaba de 200 mil dosis de Covishield AstraZeneca.

Economía nacional

En materia económica, el país no se vio afectado severamente durante la crisis, pues fue uno de lo que reportó una menor caída en la región, con -1,5 por ciento.

“Estos se debió al manejo adecuado que se hizo, tanto desde el punto de vista médico como del sanitario, tratando de contener las contagios, hasta el hecho de que las medidas de contención y de movilidad no fueron tan drásticas por mucho tiempo”, dijo Sergio Recinos, titular del Banco de Guatemala.

Según indicó, con esto se buscó no tener un impacto tan negativo de la actividad económica.

De esta cuenta, hubo un equilibrio adecuado entre proteger la salud de la población y que no se impactara demasiado la economía y el empleo, sobre todo.

Guatemala fue uno de los países en donde primero fue obligatorio el uso la mascarilla, prácticamente desde abril.

“Eso ayudó a contener los contagios y también permitió que no se adoptaran medidas tan prolongadas en movilidad social”, puntualizó.

Asimismo, hizo ver que la respuesta de la política económica que se dio en materia fiscal y monetaria en 2020 fue fundamental.

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